| 50 años del Festival de Mar del Plata: proyección de Cuando huye el día |
Cuando huye el día es una de las películas más importantes de la filmografía de Bergman, porque refleja no sólo su densidad intelectual, sino también el universo de sus sentimientos. Los personajes de Bergman siempre han sufrido la dura necesidad de aceptarse a sí mismos. Este filme, en particular, enfrenta a su protagonista con la necesidad de conocerse y comprenderse, y esa comprensión --expresada en una actitud generosa y sincera hacia sus semejantes-- es el dictamen final de la parábola. En el inicio del relato, el profesor Isak Borg emprende un viaje en automóvil desde su casa en Estocolmo hasta la ciudad de Lund, para recibir un homenaje académico por sus cincuenta años de médico. Es acompañado por su nuera Marianne y, durante algún trecho, por dos jóvenes que discuten sobre la existencia de Dios. Pero ese recorrido se convertirá en una viaje a través del tiempo, de la vida del anciano profesor y de cinco generaciones que aparecen ante la mirada del espectador como un inmenso retrato. Según Alsina Thevenet, la historia se desarrolla en tres planos alternados: de la realidad, de los recuerdos y de las pesadillas. Planos que coexisten abierta u ocultamente en la conciencia del protagonista. En el plano real, Isak Borg es un viejo egoísta, que mantuvo a lo largo de su existencia una insatisfactoria relación con su esposa --ya fallecida--, su hijo, su nuera y su ama de llaves. En el plano de los recuerdos, Borg contempla con nostalgia su pasado, ahora tamizado por la memoria, que flaquea una y otra vez, aunque le permite recuperar alguno de los mejores momentos de su trayectoria, incluido un amor de su juventud. Y en el plano onírico, el protagonista se observa a sí mismo en toda su pesadillesca frustración. La condición humana y su indescifrable destino es, quizás, la cuestión central de este filme. En una de las últimas escenas, una joven le entrega al profesor un ramo de flores con estas palabras: "Adiós, tío Isak, es a tí a quien amo, hoy, mañana, siempre". "Es el último símbolo del filme --afirma Manuel Villegas López--: el de la vida misma, que sigue su marcha por los caminos del mundo, que se va siempre y vuelve siempre. El otro viejo símbolo, de los ocultistas, de los cabalistas, está aquí: el círculo cerrado, el reptil que se muerde la cola, signo del infinito y de la eternidad. Todo lo que se va vuelve, todo lo que muere renace. La cuestión es saber para qué. Y esto es lo que Bergman se pregunta en esta inmensa, compleja, extraordinaria, bella, terrible y poética fábula de la vida". La vida como dolor Fallecido el 30 de julio pasado en la isla Farö, situada sobre el mar Báltico. Tenía 89 años. Había nacido en Upsala, Suecia, el 14 de julio de 1918, como segundo hijo de un pastor protestante que alcanzó el alto cargo de capellán de la familia real. Mientras su hermano mayor fundaba el partido nazi de Suecia, Bergman estudió Letras e Historia del Arte en la universidad. En 1940, ingresó al Teatro de la Opera Real de Estocolmo como ayudante de dirección y cuatro años después se acercó al cine, primero como guionista y luego como director. Desde entonces realizó alrededor de sesenta películas, la mayor parte de ellos a partir de guiones propios. Entre los títulos más relevantes de su filmografía se pueden recordar: Juventud divino tesoro (1950), Noche de circo (1953), El séptimo sello (1956), Cuando huye el día (1957), La fuente de la doncella (1959), Luz de invierno (1962), El silencio (1963), Persona (1966), Gritos y susurros (1972), Escenas de la vida conyugal (1973), Cara a cara (1976), El huevo de la serpiente (1977), De la vida de las marionetas (1980), Fanny y Alexander (1983, ganadora de cuatro premios Oscar), Después del ensayo (1984) y Saraband (2004). Para algunos de sus exegetas, Bergman fue un maníaco sexual; para otros, un puritano o un místico. Lejos de pertenecer a la escuela libertina del erotismo cinematográfico, la obra de Bergman muestra sus raíces luteranas, que suele ver en la actividad genésica una forma de castigo y de culpa no expiada. El centro de su concepción es la vida como dolor, como infierno en la tierra y la búsqueda de una redención. Su obsesión metafísica, en cambio, es el "silencio de Dios", que parece no responder a los desesperados llamados de los hombres. Bergman obtuvo los primeros premios en los festivales de Cannes de 1956 (por Sonrisas de una noche de verano ) y 1957 (por El séptimo sello). Pero la historia de su descubrimiento posee acentos rioplatenses. Juventud divino tesoro fue el primer filme de Bergman que llegó a América del Sur. Se presentó en 1952 en el Segundo Festival de Cine de Punta del Este, donde fue reconocido por el jurado de la crítica, integrado entre otros por los uruguayos Homero Alsina Thevenet y Emir Rodríguez Monegal, a su vez autores del primer libro sobre el cineasta sueco, publicado en Montevideo en 1964. (publicado en el diario La Nueva Provincia, de Bahìa Blanca, el domingo 7 de Octubre de 2007) LA FUNCION HOMENAJE SE REALIZARÁ EL PRÓXIMO MARTES 10 DE NOVIEMBRE DE 2009 A LAS 20.15HS EN EL CINE DEL PASEO 4 (Diagonal Pueyrredón 3058) - Mar del Plata |
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