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Murió Homero Alsina Thevenet, asociado ilustre PDF Imprimir E-Mail
Hoy Montevideo, y Buenos Aires, se vistieron de luto al confirmarse los rumores que corrian desde hacía un par de horas.  El crítico, investigador, teórico, escritor y, sobre todo, gran humanista Homero Alsina Thevenet había fallecido a los 83 años en el Uruguay.Recuerdo aquí  a un asociado ilustre, premio Cóndor de Plata a la trayectoria y socio honorario de la entidad
Profundo conocedor y cultor del lenguaje, afamado crítico de cine y representante de medio siglo de la critica uruguaya, Alsina Thevenet había nacido en Montevideo en Agosto de 1922 y entró al cine por accidente, en el sentido más literal del término, a los once años fue atropellado por un ciclista y dadas las restricciones del yeso, su padre (director del suplemento dominicial de El Día) le había conseguido un carnet para entrar gratis al cine. A los 17 había entrado como voluntario en el periódico Marcha y a partir de 1945 comenzó a consolidar su nombre como uno de los críticos de cine más afamados de aquél país. De allí (en 1954) hasta 1965 trabajó en El País (a su retorno del exilio y hasta su muerte dirigió con maestría su suplemento cultural) y desde ese año y hasta el golpe de estado de Videla trabajó en la Argentina en diferentes medios, entre ellos la mítica Primera Plana. El exilio voluntario lo reencontró en Barcelona con uno de sus más grandes amigos, Juan Carlos Onetti. Al recordárlo, en Abril del '99, para Página/12 dijo: "Tuve amistad con Onetti  cuando ambos éramos dos desconocidos. Era un bohemio, y era pobre. Había vivido en el fondo de la redacción de Marcha, que es donde lo conocí. Eso era antes de empezar a escribir sobre lo que era el cine. La amistad era también el conocimiento. Era un señor bastante silencioso, melancólico, muy atractivo para las mujeres que se le pegaban. Andá a saber por qué. Era un señor que parecía hosco y huraño para mucha gente. Tenía un centro muy tierno, muy idealista"

A su retorno a Latinoamerica, obviamente dentro del marco de la vuelta de las democracias, Homero Alsina volvió a la Argentina y trabajó, entre otros medios, en Página/12. Al producirse el triunfo de Carlos Menem, y cumpliendo su promesa, se produjo un nuevo exilio, quizás este último más interior, con su vuelta al Uruguay. Ese mismo año recibió el Premio del Ministerio Cultura del Uruguay. Dos años antes había publicado su exquisita "Enciclopedia de datos inútiles" que se sumaba así a otros pilares de la literatura, y en especial, de la crítica cinematográfica como Ingmar Bergman (1964), Charles Chaplin (1977), y listas negras en el cine (1986). Sus otros trabajos fueron el volumen para los primeros años del cine sonoro de Hollywood, otro sobre sus premios Oscar (cuando internet y los buscadores temáticos no existían) y un par de recopilaciones de sus notas escritas en diversos medios. Cuando tuve oportunidad de reencontrarme con él, hace un par de años en la redacción de El País Cultural, y al consultarle sobre su alejamiento del mundo del cine, se puso de pie y señalando a la ventana dijo: "Aquí enfrente esta el cine Plaza, ha cumplido 50 años y en su celebración eramos un puñado. Aún recuerdo cuando le gente compraba el diario, y esperaba su salida, para ver que decía el crítico sobre tal o cual película. Hoy eso se ha perdido, esa influencia ha desaparecido y quienes amamos al gran cine, desgraciadamente, somos cada vez menos".

Sus últimos contactos con la Argentina fueron para recibir el premio Cóndor de Plata a la trayectoria en 1992 por parte  de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, premio que lo emocionó de manera singular al ser entregado "por sus pares", y una visita para dictar una conferencia en el marco del último Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires gracias a los oficios de su director, y mucho antes amigo, Fernando Martín Peña. Su última aquí fue para el catálogo de los Premios Cóndor de Plata al entregársele uno especial a Saraband de Ingmar Bergman. Cronistas fue la primera entidad que premió a Bergman en el cono sur y Homero uno de sus más conspicuos difusores. Desde luego en ese texto, que nadie deseaba que fuese el último hacia Buenos Aires aunque su salud flaqueaba, descollaba el talento y la natural admiración para su querido maestro; el nuestro hoy nos ha dejado y vayan todos los caracteres que se impriman a modo de homenaje y perpetuo recuerdo. 

Pablo De Vita
Secretario de Cultura
Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina

 
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