| En el marco del 24 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se destaca la presentación del film "Cuando Huye el día" de Ingmar Bergman, película premiada en 1959 con el lauro a la Mejor Película por parte del Jurado Oficial del primer festival competitivo de Mar del Plata, organizado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos. |
Cuando huye el día es una de las películas más importantes de la filmografía de Bergman, porque refleja no sólo su densidad intelectual, sino también el universo de sus sentimientos. Los personajes de Bergman siempre han sufrido la dura necesidad de aceptarse a sí mismos. Este filme, en particular, enfrenta a su protagonista con la necesidad de conocerse y comprenderse, y esa comprensión --expresada en una actitud generosa y sincera hacia sus semejantes-- es el dictamen final de la parábola. En el inicio del relato, el profesor Isak Borg emprende un viaje en automóvil desde su casa en Estocolmo hasta la ciudad de Lund, para recibir un homenaje académico por sus cincuenta años de médico. Es acompañado por su nuera Marianne y, durante algún trecho, por dos jóvenes que discuten sobre la existencia de Dios. Pero ese recorrido se convertirá en una viaje a través del tiempo, de la vida del anciano profesor y de cinco generaciones que aparecen ante la mirada del espectador como un inmenso retrato. Según Alsina Thevenet, la historia se desarrolla en tres planos alternados: de la realidad, de los recuerdos y de las pesadillas. Planos que coexisten abierta u ocultamente en la conciencia del protagonista. En el plano real, Isak Borg es un viejo egoísta, que mantuvo a lo largo de su existencia una insatisfactoria relación con su esposa --ya fallecida--, su hijo, su nuera y su ama de llaves. En el plano de los recuerdos, Borg contempla con nostalgia su pasado, ahora tamizado por la memoria, que flaquea una y otra vez, aunque le permite recuperar alguno de los mejores momentos de su trayectoria, incluido un amor de su juventud. Y en el plano onírico, el protagonista se observa a sí mismo en toda su pesadillesca frustración. La condición humana y su indescifrable destino es, quizás, la cuestión central de este filme. En una de las últimas escenas, una joven le entrega al profesor un ramo de flores con estas palabras: "Adiós, tío Isak, es a tí a quien amo, hoy, mañana, siempre". "Es el último símbolo del filme --afirma Manuel Villegas López--: el de la vida misma, que sigue su marcha por los caminos del mundo, que se va siempre y vuelve siempre. El otro viejo símbolo, de los ocultistas, de los cabalistas, está aquí: el círculo cerrado, el reptil que se muerde la cola, signo del infinito y de la eternidad. Todo lo que se va vuelve, todo lo que muere renace. La cuestión es saber para qué. Y esto es lo que Bergman se pregunta en esta inmensa, compleja, extraordinaria, bella, terrible y poética fábula de la vida". La vida como dolor
Fallecido el 30 de julio pasado en la isla Farö, situada sobre el mar Báltico. Tenía 89 años. Había nacido en Upsala, Suecia, el 14 de julio de 1918, como segundo hijo de un pastor protestante que alcanzó el alto cargo de capellán de la familia real. Mientras su hermano mayor fundaba el partido nazi de Suecia, Bergman estudió Letras e Historia del Arte en la universidad. En 1940, ingresó al Teatro de la Opera Real de Estocolmo como ayudante de dirección y cuatro años después se acercó al cine, primero como guionista y luego como director. Desde entonces realizó alrededor de sesenta películas, la mayor parte de ellos a partir de guiones propios. Entre los títulos más relevantes de su filmografía se pueden recordar: Juventud divino tesoro (1950), Noche de circo (1953), El séptimo sello (1956), Cuando huye el día (1957), La fuente de la doncella (1959), Luz de invierno (1962), El silencio (1963), Persona (1966), Gritos y susurros (1972), Escenas de la vida conyugal (1973), Cara a cara (1976), El huevo de la serpiente (1977), De la vida de las marionetas (1980), Fanny y Alexander (1983, ganadora de cuatro premios Oscar), Después del ensayo (1984) y Saraband (2004). Para algunos de sus exegetas, Bergman fue un maníaco sexual; para otros, un puritano o un místico. Lejos de pertenecer a la escuela libertina del erotismo cinematográfico, la obra de Bergman muestra sus raíces luteranas, que suele ver en la actividad genésica una forma de castigo y de culpa no expiada. El centro de su concepción es la vida como dolor, como infierno en la tierra y la búsqueda de una redención. Su obsesión metafísica, en cambio, es el "silencio de Dios", que parece no responder a los desesperados llamados de los hombres. Bergman obtuvo los primeros premios en los festivales de Cannes de 1956 (por Sonrisas de una noche de verano ) y 1957 (por El séptimo sello). Pero la historia de su descubrimiento posee acentos rioplatenses. Juventud divino tesoro fue el primer filme de Bergman que llegó a América del Sur. Se presentó en 1952 en el Segundo Festival de Cine de Punta del Este, donde fue reconocido por el jurado de la crítica, integrado entre otros por los uruguayos Homero Alsina Thevenet y Emir Rodríguez Monegal, a su vez autores del primer libro sobre el cineasta sueco, publicado en Montevideo en 1964.
(publicado en el diario La Nueva Provincia, de Bahìa Blanca, el domingo 7 de Octubre de 2007) LA FUNCION HOMENAJE SE REALIZARÁ EL PRÓXIMO MARTES 10 DE NOVIEMBRE DE 2009 A LAS 20.15HS EN EL CINE DEL PASEO 4 (Diagonal Pueyrredón 3058) - Mar del Plata
Festival de Cine de Mar del PlataBodas de plata, un policial y la última de Lars von TrierRoberto Maurer (Enviado especial) 
Si bien la partida de nacimiento del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata está fechada en 1954, en esta 24ª edición se festejan sus bodas de plata. Ya se sabe, se trata de una trayectoria accidentada, la de un festival que conoció muerte y resurrección, y que este año otra vez estuvo a un paso de la tumba. El medio siglo se evoca porque en 1959 el festival fue reflotado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, que también logró situarlo por primera vez en el calendario de los festivales internacionales competitivos de primera categoría. En aquella oportunidad, el jurado presidido por Abel Gance consagró a “Cuando huye el día”, de Ingmar Bergman. La recordación tuvo lugar en una atestada sala del complejo del Paseo, en la cual el presidente José Martínez Suarez entregó una plaqueta a Claudio Minghetti, crítico de La Nación y secretario de la entidad de cronistas, con quien, dijo Martínez Suárez, de este modo suavizaba desconocidas asperezas. El presidente del festival se refirió a la crítica cinematográfica de aquellos tiempos, y citó el caso de los entonces jóvenes Tomás Eloy Martínez y Ernesto Schoo, que no firmaban las suyas en La Nación, y que luego pudieron colocar sus iniciales y finalmene su nombre completo. Le faltó consignar que ambos tuvieron que renunciar por presión de las compañías cinematográficas, que en esa época no estaban acostumbradas a una crítica seria y honesta, y hoy tampoco. En la ceremonia se estrenó un corto realizado por los cronistas, que rescataron latas olvidadas con imágenes de aquel verano del ‘59, evocadas por Duilio Marzio, uno de los escasos sobrevivientes. Finalmente, se proyectó “Cuando huye el día”, que conserva los atributos que hace cincuenta años premiaron los pioneros. Publicado en el diario El Litoral, el día Domingo 15 de Noviembre de 2009 |